AUSENCIA.
Ese día llego tarde a casa.
Pago la carrera desde el aeropuerto y sintió en la puerta de entrada el frió de las luces apagadas. Había un silencio ensordecedor que la dejo paralizada. Algo estaba sucediendo, no era posible que todo estuviera tan quieto, sin embargo empujo la llave con cuidado y calma; para continuar su caminar hasta llegar a la habitación sin afanes, a cada paso, su cuerpo parecía adueñarse del invierno. No lejos de la luz de la ventana de su aposento, sus ojos se detuvieron sin despertar al silencio... Él, Dormía en los brazos de su amante...